Por Valentina Aguirre Roig
Tres gigantes tecnológicos —Spotify, Datadog y Uber— encabezan las alzas de la jornada junto al sector energético, que trepa empujado por el repunte del petróleo ante las tensiones con Irán.
¿Qué significa esta radiografía para la región? Primero, que volvió el apetito por el riesgo. Cuando suben en simultáneo el streaming, el software en la nube y la movilidad, el mercado está abriendo la canilla del capital. Es el equivalente a salir a consumir alegremente porque asumís que el clima económico va a acompañar.
Pero atención: la suba del crudo es un arma de doble filo para América Latina. Funciona como un motor para las acciones energéticas y los países productores, pero le mete presión directa a la inflación interna a través de los costos logísticos.
En el terreno cripto, el panorama muestra dos velocidades. Marex planea aceptar Bitcoin y Ethereum como margen inicial este año; esto es un hito práctico equivalente a que un banco tradicional te tome la escritura de una casa como garantía financiera. Sin embargo, el proyecto de ley cripto en el Senado estadounidense enfrenta un futuro incierto. La adopción operativa avanza por la cancha, aunque la política trabe en el escritorio.
Menos verborragia y más estrategia: el inversor latinoamericano debe mirar la foto completa, capturando la tracción de la tecnología global pero manteniendo siempre un pie firme como cobertura en energía.
