Un 46,9% aumentó ValueAct su posición en Spotify durante el segundo trimestre, al mismo tiempo que Berkshire Hathaway amplió fichas en Alphabet y achicó su exposición bancaria. Los grandes jugadores de Wall Street están cambiando mostradores tradicionales por empresas con motores de software y generación de caja previsible.
Para quien arma cartera desde América Latina, este movimiento marca la cancha con nitidez. El atractivo de la intermediación financiera tradicional empieza a perder brillo frente a negocios con verdadero poder de fijación de precios. Si Buffett prefiere el negocio publicitario de Google antes que prestar plata, y firmas como TD Cowen eligen a Paycom como su favorita en software, la rotación no es casualidad.
El mercado institucional busca modelos escalables que no dependan del humor de las tasas de interés ni del riesgo crediticio. Es una invitación directa a revisar cuánto peso bancario arrastramos por inercia en los portafolios locales.
