¿Cuándo fue la última vez que ir a la cueva te dejó casi la misma cuenta que pasar por la ventanilla del banco? Mirá bien los números de hoy. Con el dólar oficial vendiéndose a $1515 y el blue cotizando a $1540, la brecha entre ambos mercados tocó un mínimo de $25, lo que equivale a una distancia de apenas el 1,65%. Para el que camina la calle cuidando cada peso, el tablero cambiario acaba de dar un vuelco interesante.
Hagamos la cuenta fina que le importa a tu bolsillo. Eso significa que por cada 100 dólares que necesites comprar para resguardar tu ahorro, en el circuito formal vas a desembolsar $151.500, mientras que en el mercado informal gastarás $154.000. La diferencia real por ese billete de cien es de apenas $2.500. Si echamos la vista un paso atrás, el spread o margen bancario entre la compra ($1465) y la venta ($1515) es de $50 (un 3,41%), mientras que las cuevas operan con una diferencia mucho más ajustada de $20 entre su compra ($1520) y su venta ($1540).
Hay un detalle curioso en las pizarras que no podés pasar por alto si tenés billetes guardados. La punta compradora del blue ($1520) quedó por encima de la punta vendedora del oficial ($1515). En números sencillos: si alguien pudiera comprar 100 dólares en el banco a $151.500 y los vendiera en la calle a $152.000, le quedarían $500 limpios en la mano, una ganancia inmediata del 0,33% sin mover un dedo más que cruzar la vereda.
Como exasesor de pymes exportadoras, te digo que estos escenarios de brecha comprimida suelen durar poco. Cuando la distancia entre el canal legal y el paralelo se vuelve tan angosta, el incentivo para asumir el riesgo de operar por fuera se reduce a su mínima expresión. Quien busca liquidez rápida encuentra hoy en la calle un comprador que paga $1520 por billete, una cifra que supera en $55 a lo que te ofrece la caja de ahorro tradicional.
