Mientras el dinero global entra a ciegas en Wall Street triplicando sus flujos hacia máximos históricos, Peter Thiel acaba de mover una ficha silenciosa pero elocuente: se quedó con el 1% de Vista Energy. Cuando los popes de Silicon Valley miran a Vaca Muerta, la señal para nuestra región no pasa por subirse a la euforia de algoritmos que prometen subas del 39%, sino por entender hacia dónde rota el capital tangible.
El mercado estadounidense muestra una desconexión total en los balances del segundo trimestre, con gigantes como Apple sufriendo rebajas de analistas. En este escenario, que un referente del capital de riesgo tecnológico apueste por energía argentina confirma lo que vemos en la mesa: los activos locales con fundamentos operativos sólidos son el verdadero refugio cuando la fiesta tecnológica empieza a pedir la cuenta.
