Tres factores de riesgo siguen presionando las valoraciones bursátiles globales mientras las bolsas de Arabia Saudí y el Golfo registran caídas inmediatas tras los ataques hutíes en Riad. Para la mesa de operaciones, la señal es inequívoca: cuando el capital busca refugio por tensión geopolítica y dudas sobre los múltiplos inflados en Wall Street, la tolerancia al riesgo en los mercados emergentes latinoamericanos cae a cero.
El problema va más allá del shock petrolero puntual. La combinación de dudas en el sector de inteligencia artificial —que demanda más capacidad de cómputo entre temores de burbuja— y la cautela analítica ante desplomes como el de Nike confirman que el mercado dejó de comprar expectativas sin balance firme. Con un dinero global más caro y asustado, los activos de América Latina pierden la tracción del entusiasmo general. Si la liquidez internacional ajusta el cinturón, la región no puede pretender financiarse a precios de fiesta.
