Tras la reciente venta masiva global, UBS identifica que el mejor retorno por el riesgo asumido en bonos se encuentra en el tramo de 3 a 5 años. Para el inversor latinoamericano, esta lectura señala una salida clara en medio del ruido geopolítico. Estirar la duración de la cartera en un contexto amenazado por la tensión energética en Ormuz equivale a salir a navegar a mar abierto sin mirar el pronóstico del tiempo. El tramo medio permite capturar ese diferencial de tasa sin exponer el capital a la volatilidad de los vencimientos más largos.
En mis años en la mesa aprendí una regla simple: no se busca adivinar el fondo de la caída, sino posicionarse donde el flujo pague mejor. Mientras las materias primas aportan una cobertura necesaria frente a la inflación global, concentrar los bonos en el rango de tres a cinco años brinda la estabilidad operativa que hoy exige cualquier portafolio en la región.
